TIRMA
¡Hola! Me llamo Tirma como el mejor chocolate de Canarias y esta es mi historia peludita llena de amor, aventuras y muchos, muchos peluches.
Aprovechare que voy a contar mi historia y les enseño lo guapa que soy con las fotografías de mi reportaje que hizo temblar el estudio fotográfico de Bao´s World.
Llegué a mi hogar cuando tenía solo 3 meses… ¡era un bebé con patitas!
Mi papi fue a buscarme nada más y nada menos que a Madrid, y juntos vivimos nuestra primera súper aventura, entre movimiento y mareos llegue a nuestro destino: La Aldea de San Nicolás.
Desde entonces, mi vida cambió para siempre, ya que fui afortunada de estar en unos de los lugares más preciosos y auténticos de la isla de Gran Canaria, dicen que estar en La Aldea es desconexión del ruido y conexion contigo mismo.
Así que aquí estoy, soy la reina de la casa (¡y no exagero!).
Lo que más me gusta en el mundo es jugar con mis 30 peluches —sí, los tengo contados—, que guardo con mucho cariño en mi cestita.
Cada vez que alguien entra a casa, ¡le llevo uno! Porque ¿qué mejor forma de saludar que con un peluche babeado?
Por las noches, tengo una costumbre muy especial: me gusta dormir en medio de mis papás. Yo me estiro boca arriba, bien cómoda, mientras ellos… bueno, ellos hacen malabares para dormir en las esquinitas de la cama. ¡Ups!
Cuando suena la alarma de mami por la mañana, es mi momento favorito: salto de la cama con mi peluche en la boca, lista para empezar el día con toda mi energía (que, por cierto, nunca se me acaba).
Mi papi me prepara una comida deliciosa con pollito y verduras… ¡ñam! Pero, eso sí, mientras como, ¡que nadie se acerque! Que yo creo que me van a quitar mi comida, y eso no se negocia.
Mi mami está todos los días comprándome peluches nuevos (¡ella sí que me conoce!) y me hace fotos mientras duermo, porque dice que pongo unas caras muy graciosas, sobre todo cuando se me queda la lengüita fuera.
También me encanta ir a casa de mis abuelitos. Mi abuela me da comidita sin que mis papis se enteren (shhh…) y mis tíos me adoran, siempre juegan conmigo y me llenan de mimos.
Soy una perrita muy, muy afortunada. Tengo una familia que me quiere con locura, me cuida, me protege y me da todos los caprichos que a mí me gustan. Y yo… ¡yo los amo con todo mi corazoncito peludo!


